11-31. Seis derrotas seguidas. Un nivel de juego que ni siquiera da lástima, sino vergüenza. Estamos en el mismo territorio de 2006, pero más cerca de terminar con 121 derrotas que con 78 victorias.
Se me agotó la paciencia. No me pidan que vea el lado positivo de las cosas, porque no existe gracias a las maniobras del desquiciado de Jeffrey Loria. Y lo más probable es que no exista hasta que se acabe la temporada. Por esta razón y para evitar que mis nervios estallen, he decidido no cubrir los 12 juegos que restan del tercer círculo -los récords serán registrados de igual forma-.
Nos veremos cuando comiencen las rondas de la avaricia.




