Si Dobbs lo Dice…

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…algo de cierto debe tener. El veterano infielder, campeón de la Serie Mundial con los Phillies en 2008, clavó la espada en el suelo inmediatamente. Al menos eso es lo que se desprende de sus declaraciones al Palm Beach Post.

Si podemos mantenernos en buen estado físico, estaremos en la postemporada. No hay razón para que no estemos.

También tuvo algunas palabras agridulces para su antiguo club, al que ya no considera el Juggernaut de antaño.

Cambiamos la ecuación un montón (en referencia a las contrataciones durante las reuniones invernales). No diré que los Phillies son el rival a vencer. No diré que los Braves son el rival a vencer. Es un escenario totalmente nuevo.

Creo que (el Este de la Nacional) es la división más fuerte del béisbol, de arriba a abajo.

Sus palabras no carecen de asidero. Philadelphia ha ganado cinco veces consecutivas el grupo, pero su núcleo de jugadores -Jimmy Rollins, Chase Utley, Shane Victorino y Ryan Howard- está envejeciendo y su producción ha ido decayendo con el paso de los años, debido a una serie de lesiones. La ofensiva es potente, pero extremadamente irregular y propensa a atascarse en los momentos menos indicados. A pesar de contar con tres ases en su rotación -Roy Halladay, Cole Hamels y Cliff Lee-, su cuerpo de relevistas está por debajo de la media, incluso con la adición del sobrepagado cerrador Jonathan Papelbon.

Los Atlanta Braves tienen algo parecido: grandes lanzadores, pero bateadores que van a la baja. El veterano Chipper Jones juega casi por inercia, demostrando que sus mejores días ya están muy atrás. Brian McCann también va pasando la curva, a pesar de su buen bate. Freddie Freeman todavía tiene fallas elementales en su swing, que ha ido corrigiendo de a poco.  Y Jason Heyward, quien era considerado casi el mesías en sus primeros meses como profesional, decepcionó extraordinariamente en su segundo año. De hecho, ni siquiera lo terminó.

Y para qué hablar de esa máquina patética conocida como los New York Mets. Perdieron a algunos de sus jugadores más importantes y no hicieron contrataciones de renombre para reemplazarlos, demostrando la complicadísima situación financiera en la que están. Su deuda se empina a más de US$500 millones, luego de que el dinero que los hermanos Wilpon -a los que nadie quiere comprarles el club, y bien merecido se lo tienen- invirtieran con Bernie Madoff se esfumara cuando el Esquema Ponzi fue desarticulado por las autoridades. Todos los analistas, blogueros y fans de a pie dicen que terminarán enterrados en lo más profundo del sótano, un diagnóstico que comparto a cabalidad.

Un equipo que podría convertirse en amenaza son los Washington Nationals, los antiguos ocupantes de los bajos fondos. Gracias a las adquisiciones de Edwin Jackson y Gio González, tienen una rotación sólida, encabezada por Steven Strasburg, aunque el bullpen es un enorme signo de interrogación que apunta hacia la categoría de “menos que regular”. Varios de sus principales prospectos ya han comenzado a hacerse sitio en el club grande, y son el plantel con mayor potencial de ascensión en el Este, junto con los Marlins. Eso sí, espero que esta versión 2.0 de la escuadra multicolor siga imponiendo su paternidad sobre los capitalinos sin contemplaciones.

Como pueden ver, este rinconcito del béisbol se viene con todo para tomar el planeta por asalto. Y no me sorprendería que el representativo de la Nacional en el Clásico de Otoño saliera de aquí. Y si son los Marlins, tanto mejor.

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