
Ganarle al puntero siempre es una razón para celebrar. Incluso si ese puntero son los Nationals. Foto: J. Pat Carter/AP (vía FanFeedr).
Buscando su quinta victoria de la temporada, Carlos Zambrano salió a comandar la nave miamense en el último partido de la serie contra los Nationals. Los capitalinos, punteros de la División Este, contraatacaron con su tercer abridor, Edwin Jackson.
Big Z (W, 5-7) partió con una desventaja de 2-0, producto de un batazo de sacrificio de Jesús Flores en la segunda manga y un cuadrangular en solitario de Ryan Zimmerman en la tercera. Pero los peces sacaron toda la artillería en la parte baja, gracias a un sencillo de dos carreras de Carlos “El Caballo” Lee y este excepcional bambinazo de Hanley Ramírez, que alcanzó los 411 pies de distancia -125 metros para los que prefieren el sistema tradicional-. La escultura se encendió con todo; una vista que echábamos harto de menos, si me permiten decirlo…
Zambrano contó, además, con la ayuda de su defensa, ejecutora suprema de cuatro dobles matanzas que terminaron siendo cruciales. La más importante fue ésta, en la sexta, que neutralizó una situación de DEFCON I con las bases llenas. El venezolano terminaría cediendo tres rayitas y ocho imparables sobre seis mangas, cumpliendo su objetivo del día. Eliminó a dos bateadores por la vía del strikeout y se sobrepuso a cuatro boletos. También bajó su ERA a 4.24.
Jackson (L, 5-5) quedó bailando con la fea gracias a esa explosiva tercera entrada de la escuadra floridana. Sólo alcanzó a durar cinco episodios, cediendo seis de los siete imparables que los Marlins lograron en el pleito. Claro está que los hicieron contar. Los muchachos de Davey Johnson totalizaron la respetable cifra de once knocks, pero no pudieron acercarse más a Miami, que vio a Wade LeBlanc, Ryan Webb, Randy Choate, Heath Bell y Mike Dunn combinarse para ceder apenas tres imparables y cuatro ponches en las últimas tres mangas. Bell lanzó una octava perfecta, Choate dejó mareado a Andy LaRoche con sólo tres envíos y Dunn sumó el primer salvamento de su carrera profesional. Eso sí, le costó, ya que puso dos corredores a bordo antes de despachar al mencionado LaRoche con una bola rápida de 96 millas por hora. De momento, la estrategia del cerrador por comité tiene rendimiento perfecto: 2 de 2.
De este modo, los peces sacan tablas en una serie sumamente complicada, y ganan algo de terreno en su competitivo tablero. Ahora se aprestan a viajar a Chicago para medirse con los Cubs, en una serie que de seguro le interesará muchísimo a Berkut, mi buen amigo bloguero y único lector de este espacio.