Mucho se ha hablado de la gran valía que Giancarlo Stanton y Steve Cishek han mostrado durante esta larga temporada. Ambos son, sin duda, de lo mejorcito que tenemos en el roster actual, y bien podrían ser de los pocos jugadores de esta franquicia que están cerca de ser evaluados con la calificación de 20 estrellas. Y en la noche de Phoenix volvieron a robarse el show.
Ya hemos mencionado en posteos anteriores que los Marlins tienen la costumbre de remontar desventajas contra los Diamondbacks. Esta vez, la gesta fue mucho más heroica que en el compromiso del lunes, puesto que los muchachos de Ozzie Guillén se sacaron de encima un déficit de cinco carreras, todas cedidas por el inestable Ricky Nolasco en la parte baja de la primera entrada. Le tomó 33 de los 85 lanzamientos que hizo salir de la pesadilla, y alcanzó a durar cinco entradas, cediendo seis hits, dos boletos y dos strikeouts.
La ofensiva miamense comenzó a descontar poco a poco, venciendo gradualmente la resistencia de Trevor Cahill, abridor de las serpientes. Le sacaron dos carreras en la segunda -una de ellas gracias a un doble automático de Nolasco- y dos más en la sexta, con lo que tuvo que abandonar tras 5 1/3 episodios, en los que permitió siete incontestables y ponchó a seis contra sólo una base por bolas. Matt Albers entró a relevarlo, pero no sirvió de nada, ya que Bryan Petersen conectó un fuerte roletazo al centro para empatar el partido a 5. A estas alturas, las pifias ya se hacían evidentes; reacción comprensible de un público que tuvo que tragarse por segundo día consecutivo una amarga medicina.
Los peces tuvieron una chance dorada para derribar el castillo desértico en la séptima. Llenaron las bases con un eliminado, pero no consiguieron anotar, ya que Rob Brantly bateó un liner directo al pitcher y Justin Ruggiano se ponchó. El juego seguiría en tablas tras las nueve mangas reglamentarias, por lo que nos fuimos a muerte súbita.
Aquí fue donde ambos prodigios hicieron su magia: Giancarlo vino a batear con dos outs y corredores en las esquinas, y con cuenta llena reventó una curva lenta de Sam Demel (L, 0-1) al jardín izquierdo, suficiente para un sencillo impulsor que ponía a Miami con ventaja de 6-5. Pasamos a la parte baja, donde Steve Cishek y sus calcetines largos hicieron su aparición en la lomita, buscando cerrar la puerta en las narices del cuadro local. Comenzó muy bien, eliminando a Gerardo Parra y Jason Kubel por la vía del strikeout. Pero le permitió un sencillo a Ryan Wheeler, colocando la carrera del empate a bordo. Sin embargo, Cishek se repuso y retiró al pinch-hitter John McDonald con una bola rasa al campo corto, dándole a los Marlins su novena victoria del año en doce compromisos que han llegado a extra-innings. Además, sumó su décimo salvamento del año y completó una labor magistral del relevo multicolor: dos hits y ninguna carrera en las últimas cinco entradas. Chad Gaudin lanzó una novena perfecta para llevarse su segunda victoria del año.
Mañana será un día muy agitado para los chicos, ya que tendrán que jugar un doubleheader. El primer partido marcará el debut de Jacob Turner -quien llegara tras el cambio de Omar Infante y Aníbal Sánchez a Detroit- con el club grande.
