Sayonara, Bell

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No te vamos a echar de menos, Bell. Por supuesto que no… Foto: Twitter Oficial del Club.

Hasta ahora, mi fin de semana iba bastante bien: por fin había podido escaparme al campo luego de un buen tiempo, pude probar la máquina de pitcheo que había traído desde USA y pasé todo lo que se llama una buena tarde con los amigos. Pero todavía faltaba algo que lo haría aún más perfecto…

Es la mejor noticia que la fanaticada miamense ha recibido en mucho tiempo. Por fin nos deshicimos del jugador al que fichamos esperando una temporada de élite, pero que terminó convirtiéndose en el mayor clubhouse cancer en la historia de esta franquicia. Tal como lo pone acertadamente David Hill, de Marlins Diehards:

En los anales de malos cerradores de los Marlins, Bell está sin dudas cerca de la cima (…) Hizo más para dividir al equipo que cualquier cosa hecha por Hanley Ramírez.

¡Ouch! Que te comparen con Mr. Prima Donna debe ser, en mi opinión, el peor insulto del mundo. Pero ojo, que sus problemas no se quedaron ahí. Veamos el recuento que hizo Clark Spencer en Fish Bytes:

Traspasando a Bell, los Marlins se deshicieron de un cerrador que convirtió repetidamente victorias en derrotas dentro del campo y se volvió un incordio fuera de él.

Bell fue abiertamente crítico de Randy St. Claire -entrenador de pitcheo-, el cuerpo técnico e incluso del equipo de The Franchise, al que acusó de mostrarlo bajo una luz demasiado negativa.

Para los Marlins, la gota que rebalsó el vaso ocurrió en la última semana de la temporada cuando Bell, en una entrevista radial, declaró que “era difícil respetar” a Ozzie Guillén.

Todo lo que se llama ser ruin, señoras y señores.

Bajo cualquier proyección numérica puede verse que Bell no se mereció el sueldo de US$9 millones que se embolsó este año. En 73 apariciones, equivalentes a 63 2/3 innings, registró marca de 4-5 y un ERA de 5.09, nueve salvamentos arruinados en 28 chances -incluyendo la única que tuvo después del Juego de las Estrellas-, 8.3 SO/9 y 4.1 BB/9.

Lo mejor es que Miami sólo tendrá que comprometerse con 8 de los 21 millones de billetes verdes que quedaban en el contrato de Bell. Siendo franco, que lo hayan traspasado fue un auténtico milagro, ya que luego de su pésima temporada su valor como pieza de cambio era prácticamente nulo. A cambio, los peces se hacen con los servicios de Yordy Cabrera, campocorto que jugó en Clase A este año. Sus números ofensivos, a pesar de no ser tan impresionantes -.231/.297/.368, 3 HR y 21 RBI en 60 partidos-, dan algo a lo que atenerse, en especial si consideramos que Miami necesita con urgencia prospectos de buen nivel. Aunque si no hubiésemos obtenido nada a cambio por deshacernos de Mr. Incapaz, también habríamos salido ganando. Así de claro era el asunto, damas y caballeros.

De este modo, tenemos US$13 millones más para los gastos que se nos vienen en esta temporada de descanso, recursos bienvenidos para reestructurar el plantel y volver a competir en 2013. En lo que a Bell respecta, y aunque mi amigo Berkut quiera golpearme por esto, sólo puedo decir que si una de las serpientes del desierto de Arizona lo muerde y le deja una cicatriz enorme y morada, me daré por satisfecho.

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