Letra Muerta

Estándar

Las reuniones invernales de Nashville ya no son más que un recuerdo perdido entre la bruma del subconsciente. De los Marlins poco y nada se supo: salvo el traspaso de Yunel Escobar a Tampa Bay por el prospecto Derek Dietrich, nadie habría notado si Jeffrey Loria y el resto de los directores se hubiesen abstenido de viajar a la ciudad de la música.

Qué diferencia con el año pasado, cuando nos robamos todos los titulares de la prensa y tanteábamos con fichar a los peloteros más poderosos del planeta. Ese mes de diciembre no fue más que el comienzo de un bonito sueño que, al terminar junio, se había convertido en la peor de las pesadillas.

Del plano inicial no quedaron ni los respaldos. La orden suprema fue hacer tabula rasa y comenzar de nuevo, aunque eso significara tener que separar aguas con el núcleo del roster.

Largo y tendido se ha escrito ya sobre la tremenda puñalada en el corazón que muchos asemejamos al mega-traspaso con los Toronto Blue Jays, que le reventó en la cara a la Front Office de una forma infinitamente peor al lamentable -e innecesario- incidente de Ozzie Guillén y sus loas a Fidel Castro. Aunque Larry Beinfest describió el movimiento como una “reestructuración” del plantel, la mayoría de los fans sabíamos que no era así. El término correcto, desde un principio, fue mutilación. Sí, mutilación pura y dura.

Considerando su historial, poco más se podía esperar del tratante de arte que tenemos por dueño de la franquicia. Y el hecho de que haya escrito una columna alabando su método en marzo pasado me hace parecer aún más estúpido -les juro que ahora el sólo pensar en leerla me causa arcadas-. Lo mismo pasó en su momento con los Montréal Expos, cuya plantilla se desangró lenta y agónicamente durante años hasta forzar a la MLB a intervenir el club y finalmente trasladarlo a Washington, donde “revivieron” como los detestables Nationals.

En ese entonces, Loria se defendió argumentando que no había conseguido financiación para construir un estadio en la ciudad. Algo que sí consiguió en Miami, aunque sólo aportando US$110 millones de su propio bolsillo. Todo el resto fue pagado por los contribuyentes, los mismos que ahora se sienten estafados tras ver que el producto de élite que debería haber caracterizado a esta nueva era se ha visto reducido a un montón de prospectos con potencial. Sí, los prospectos dan mucha esperanza, pero pueden darnos grandes alegrías o rompernos la psyche en mil pedazos. ¿Cuántas veces hemos visto algo parecido en los últimos diez años?

En un plano más inestable que campo minado, ¿qué agente libre vendría a jugar a Miami por voluntad propia? La respuesta es bien fácil: ninguno, a menos que sea con contratos de un año o sobrepagando por sus servicios. Situaciones que se alejan por mucho de lo óptimo. Para qué hablar de hacer canjes adicionales en lo que queda de offseason… Y todo gracias a la estúpida -e injustificable- política de no otorgar cláusulas anti-traspaso. Al parecer, el viejo Jeffrey está conforme con seguir llenándose los bolsillos y comprando pinturas incomprensibles en vez de intentar poner un plantel medianamente competitivo en cancha.

Tal como un mal argumento, los Miami Marlins han sido reducidos al nivel de las leyes que nunca se aplican. Cualquier brizna de confianza que pudiesen emanar fue barrida de plantón luego de esta extensa y dolorosa comedia de equivocaciones. Y si no se tiene confianza es prácticamente imposible reconstruir una imagen tan dañada como la de los peces, en especial si los públicos de interés están con la hostilidad al máximo. La misión y la visión tampoco influyen… porque ni el máximo experto en comunicación corporativa sería capaz de definir ambos conceptos en medio del desorden causado por Loria y sus marionetas. Hasta que se vaya -o lo obliguen- de Florida para nunca más volver, el club no será más que una pequeña mancha en la estadística general. Pura y simple letra muerta.

About these ads

Dejen sus comentarios con toda tranquilidad, que el blog no muerde.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s