La Segunda Vale

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Miami le ha ganado 5 de 10 partidos a los Braves esta temporada. Foto: Kevin Liles/USA Today (vía FishStripes).

En lo que fue el enésimo compromiso a muerte súbita que hemos disputado el 2014 -a estas alturas ya perdí la cuenta exacta-, Garrett Jones sacó el conejo del sombrero de la forma menos pensada: conectándole el hit ganador al novato Shea Simmons (L, 1-2). Ese sencillo de dos carreras con las bases llenas en la parte alta de la décima entrada sentenciaría el 3-1 definitivo sobre Atlanta. Un episodio antes, Miami había cargado las almohadillas contra el cerrador Craig Kimbrel, pero no pudo sacar nada en limpio.

Tom Koehler se fue sin decisión luego de lanzar 6 2/3 mangas, permitiendo una carrera y ponchando a siete bateadores. Luchó bien contra un inspiradísimo Julio Teherán, quien ponchó a 11 peces y no permitió hombres en base hasta que Jarrod Saltalamacchia le conectó un vuelacercas en la quinta.

Steve Cishek salvó su 22º juego de la temporada. Bryan Morris mejoró su récord a 7-0 gracias a una novena sin incidentes.

Esta es la primera vez desde el 6 de julio que los peces consiguen ganar dos partidos consecutivos.

Doble Milagro

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Hola, soy Casey McGehee y me da lo mismo conectar bambinazos o no. Foto: Wilfredo Lee/AP (vía Yahoo! Sports).

Cuando uno es escéptico, en especial por cómo ha marchado Miami en los últimos juegos, cosas como las que vimos ayer en el Acuario tienden a mover un poco el tablero.

Brad Hand (W, 1-2) se anotó su primera victoria como abridor desde el 2011 -en esa ocasión derrotó a los entonces horribles Astros de Houston-, lanzando siete entradas en las que limitó a San Francisco a dos carreras y seis imparables, con un boleto y cuatro strikeouts. Empleó 96 lanzamientos en su faena, con 64 strikes. Un milagro de los grandes, señoras y señores.

El otro llegó a manos de Casey McGehee, quien se llevó la cerca por primera vez desde el 10 de mayo. Ese cuadrangular de dos vueltas que le conectó a Tim Lincecum (L, 9-6) en la primera manga rompió una sequía de 58 partidos para “Hits” en dicha categoría.

Adeiny Hechavarría cerraría el 3-2 definitivo en la séptima al cruzar el plato luego de un wild pitch de Lincecum. Steve Cishek se anotó su salvamento número 21 en 24 oportunidades.

Arranca el Segundo Tiempo

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Ya que hemos dejado atrás el aburrimiento mayúsculo del Juego de las Estrellas, los Marlins (44-50 tras la primera mitad) tienen que sacudirse la modorra y conectar varias victorias en fila si quieren seguir compitiendo en el Este de la Nacional.

Para ello, podrían inspirarse en estos Tachikomas y su perfecta coordinación a la hora de hacer… bueno, lo que sea que estén haciendo.

Habemus Segundo Seleccionado

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Imagen de archivo: Marc Serota/Getty (vía Zimbio).

No hay mal que por bien no venga, según dice el viejo y conocido refrán. Y Henderson “Nishimoto” Álvarez pudo sacarle el máximo beneficio: fue convocado al Juego de las Estrellas de este año luego de que Jordan Zimmermann se lesionara.

Es la primera vez que el venezolano asistirá al Clásico de Verano. Además, tendremos dos representantes por primera vez desde 2010, cuando Hanley Ramírez y Josh Johnson hicieron acto de presencia.

Esto es bueno por partida doble. Como ya dijimos, sus números eran más que merecedores de consideración para estar entre los elegidos. Además, lo hizo a costa de un jugador de los Nationals, uno de los cuatro equipos a los que odio con inquina.

Colgando del Último Strike

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Arrancando la victoria de las garras de la derrota. Foto: Matt York/AP (vía ESPN).

La cosa se veía mal. Muy mal. Perdiendo 1-0 ante los Diamondbacks en el segundo juego de la serie que se disputa en el Chase Field, los Marlins no tenían cómo arañarle una carrera a las escurridizas serpientes. A Vidal Nuño, recién llegado desde los Yankees, apenas le pudieron conectar tres imparables en siete entradas.

En la novena y con Addison Reed (L, 1-5) en la lomita para cerrar la puerta, Ed Lucas abrió la jugada con un boleto. Luego de que Casey “Tits” McGehee bateara un line-drive al centro que fue atrapado, poniendo fin a su racha de 14 partidos al hilo con al menos un hit, Marcell Ozuna tomó su turno pacientemente. Y cuando estaba colgando del último strike, reventó la pelota más larga de toda su carrera profesional.

Un cañonazo de 440 pies a pleno centro que daba vuelta la tortilla de forma definitiva y dejaba en el más absoluto desconcierto a los locales.

Brad Hand lanzó relativamente bien pese a irse sin decisión, permitiendo ocho hits y una carrera sucia en 6 1/3 capítulos. Ponchó a dos bateadores y caminó a otro par. Steve Cishek consiguó su salvamento número 20 sin problema alguno, mientras que Mike Dunn se llevó su séptima (!) victoria de la temporada.

Habemus Nuevo Ace

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Ha nacido un nuevo ídolo y un jugadorazo. Foto: Jeff Curry/USA Today Sports (vía FishStripes).

A estas alturas, todos los elogios a Henderson “Nishimoto” Álvarez se quedan cortos. Hoy tuvo otra excelente salida, permitiendo sólo una carrera en siete mangas ante todo un equipazo como son los Cardinals y guiando a los peces a un triunfo por 9-1. También se lució con el madero, aportando tres imparables en cuatro intentos. Ha bajado su ERA a 2.27, el tercer mejor registro en la Liga Nacional. Y como si todo eso fuera poco, los Marlins han ganado sus 10 últimas aperturas, estableciendo un nuevo récord de la franquicia en el proceso.

En lenguaje simple, el venezolano se ha transformado en el nuevo ace del club, llenando de excelente forma el sitio dejado por José “Sawamura” Fernández. Además, su habilidad en ambos lados del marcador -cosa rarísima en un pitcher profesional- lo hace ser la cosa más parecida que tenemos a Shōhei Ohtani: un arma de doble filo que tiene escasos puntos débiles.

Si Henderson Álvarez no es seleccionado para el Juego de Estrellas de este año, cerremos la puerta por fuera, quememos todo y redefinamos de una buena vez el sistema de calificaciones. He dicho.