Sexto Partido en el Marlins Park

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Estas cosas son de las que quedan grabadas para siempre en la memoria.

Estas cosas son de las que quedan grabadas para siempre en la memoria.

El último juego en casa para los Marlins puede resumirse en un certero chilenismo: lo dimos vuelta.

Gracias a un rally de cuatro carreras y siete incontestables en la séptima entrada ante Jake Diekman (L, 5-5), en el que el golpe más duro fue un doblete de dos carreras de Casey McGehee, los peces lograron revertir un déficit de 4-2, llevarse la serie y condenar a Philadelphia a terminar en el sótano por primera vez desde el año 2000.

Tom Koehler (W, 10-10) no estuvo demasiado fino, permitiendo cuatro rayitas y siete hits en siete capítulos sobre la lomita. Ponchó a siete contra sólo una base por bolas. Su victoria le dio a Miami un trío de lanzadores con dobles dígitos en triunfos, uniéndose a Henderson Álvarez y Mike Dunn.

El set de tres partidos no vio un solo cuadrangular. La nave miamense anotó nueve carreras, contra seis de las piezas de museo que visten de rojo.

Mike Redmond y compañía cerraron su registro con 42 victorias y 39 derrotas en calidad de local. Al mismo tiempo, tienen marca de 4-2 en los juegos a los que he asisitido.

Como siempre, el público no estuvo a la altura. Sólo 24.259 forofos fueron contabilizados. Miami terminará, por novena vez en la última década, con el peor registro de asistencia de la Liga Nacional: 1.7 millones de espectadores. Al menos este pechito fue uno de ellos, representando al rincón más recóndito de Sudamérica.

Para terminar, les dejo mi clásica selección de fotografías. De ahora en adelante se viene el turisteo masivo; quizás verán una o dos crónicas sobre los diversos barrios de la ciudad.

Quinto Partido en el Marlins Park

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Miami's Fabulous Four.

Miami’s Fabulous Four. Yo soy el del jersey azul brillante.

Suerte dispar en comparación a la jornada del martes tuvieron los Marlins, asegurando su quinto año consecutivo con récord bajo .500 tras caer por 2-1 ante los Phillies.

Kike Hernández encabezó los esfuerzos de la nave, conectando un doblete impulsor y un triple en cuatro intentos al bat. Lamentablemente, la ofensiva miamense no pudo hacer mucho más contra un sólido Kyle Kendrick (W, 10-13), quien lanzó siete entradas y se dio el lujo de poner tres hits en la pizarra.

Brad Hand hizo lo que pudo con el nulo margen de error con el que contó: una carrera limpia permitida en siete capítulos, aunque caminó a tres contra dos strikeouts.

Un positivo para Miami fue el haber ganado un desafío de repetición instantánea en la novena entrada, en el que Casey McGehee recibió una barrida futbolística para registrar el primer out. No tengo la cifra exacta, pero Mike Redmond ha ganado, fácilmente, sobre el 80% de las repeticiones que ha pedido en 2014.

En este partido, conocí a dos grandes amigos con los que interactuaba hace tiempo por Twitter: Frederick Mena y Marques McCoy. Lo pasé espectacularmente bien con ellos, además de congeniar con otra espectadora frecuente: Patty Atkinson. En suma, una noche perfecta, que contó con el ingrediente añadido de ver el juego con el techo abierto.

Mañana será el último partido como locales, para el que se espera un lleno total. Como siempre, ahí estaremos para vivir la experiencia al máximo.

Cuarto Partido en el Marlins Park

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Redondeando un día perfecto. Foto: Instagram de los Marlins.

En mi primer compromiso en el Acuario desde el 2012, los peces necesitaron apenas dos carreras para llevarse el gato al agua ante los Phillies, dando un excelente inicio a nuestra última serie como locales.

La ofensiva vino con un sencillo de impulsor de Ed Lucas en la cuarta más un elevado de sacrificio de Casey McGehee un capítulo más tarde.

Henderson Álvarez (W, 12-6) no tuvo grandes problemas para maniatar a las piezas de museo, permitiendo cinco hits, un boleto y dos ponches sobre 7 2/3 entradas.

Cole Hamels (L, 9-8) compitió palmo a palmo con “Nishimoto” (7 IP, 7 H, 2 ER, 1 BB, 4 SO), pero lo condenó el nulo apoyo ofensivo.

Quisiera destacar también el cometido defensivo de Kike Hernández, quien se inscribió con siete -sí, siete- atrapadas como jardinero central, incluyendo la neutralización de cohetes bateados por Ryan Howard y Marlon Byrd.

La victoria de ayer asegura que la nave miamense terminará este año con récord positivo en casa. Y hablando de marcas, Miami tiene foja de 3-1 en los partidos que he presenciado en vivo.

Aquí les dejo, con todo cariño, una selección de fotos que hice durante el partido.

Se Acabó Todo

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Esto de nadar para morir en la orilla llega a ser aburrido, si me lo preguntan. Foto: Yahoo! Sports.

Aguantamos hasta anoche.

Luchamos como nunca durante cuatro meses larguísimos como letanía de torturados condenados al infierno, a pesar de no contar con José Fernández ni Giancarlo Stanton.

Durante seis mangas del sábado 20 de septiembre, íbamos ganando 2-0.

Pero el peso de la realidad pudo más y la derrota por 3-2 ante Washington selló de forma oficial nuestra eliminación matemática de la postemporada.

Adiós al Tomahawk

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Los Braves se fueron a negro en todo sentido. Foto: J. Pat Carter/AP (vía Yahoo! Sports).

Por primera vez desde 2009, los Marlins derrotaron a Atlanta en la serie anual entre ambos clubes, llevándose el gato al agua por 10 juegos a 9. Todo ello gracias a nuestro 15º blanqueo de la temporada y la 40ª victoria en el Acuario.

Brad Hand (W, 3-6) sólo permitió cinco hits y eliminó a tres por la vía del strikeout en seis entradas, empleando apenas 74 lanzamientos para acabar su turno. Chris Hatcher, Mike Dunn y A.J. Ramos se combinaron para recorrer el resto del camino de forma perfecta.

Julio Teherán (L, 13-11) no pudo salir de la sexta manga; la nave miamense lo laceró con cuatro rayitas y ocho imparables en 5 2/3 capítulos. Jarrod Saltalamacchia impulsó un par de carreras con un elevado de sacrificio y un sencillo. Donovan Solano duplicó la ventaja y Marcell Ozuna cerró el 4-0 final con un doblete raso al 右中間. Es la primera vez que el diestro colombiano cedió un partido ante Miami en lo que lleva de carrera.

No podría cerrar este post sin señalar que los Marlins tuvieron de hijo a Freddie Freeman todo el año, limitando al primera base de los Braves a 10 hits en 74 at-bats (.135). Es el promedio de bateo más bajo jamás registrado contra los Marlins en toda la historia, superando al .150 (9 de 60) de Carlos Delgado en 2008.

Full Speed Ahead!

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Hi, I’m Jarred Cosart and you can’t hit me, no matter how hard you try. Photo: Marlins’ Instagram.

Everything went right last night for the Feesh, as they gave the Atlanta Braves a good, old-fashioned dose of obliteration by an 11-3 score.

The offense collected a season-high 18 knocks. Every starter got on base at least once. Marcell Ozuna paced the efforts with a four-hit game and the same number of RBIs; he barely missed a Grand Slam in the 8th. Justin Bour almost hit his first career HR. Tits McGehee and Giancarlo Cruz-Michael Stanton did the usual, opening the scoring and then padding the run cushion. Heck, even Salty and Hech chipped in with RBI singles of their own. All things considered, it was a splendid display of the Machine-Gun Offense model.

At this point, Aaron Harang (L, 10-10) must still be wondering where are those sign-stealing cameras at Marlins Park -hint: there are none, you just suck as a pitcher-, as the home team knocked him out of play after just 3 2/3 innings (10 H, 6 ER). Meanwhile, Jarred Cosart delivered more of the same with another quality performance (7 2/3 IP, 5 H, 3 R, 1 BB, 6 SO). Even Freddie Freeman -who’s batting below .100 against the Feesh in 2014- breaking his streak of 207 consecutive batters without allowing a longball wasn’t enough to take him out of focus.

Hora de Abrir los Ojos

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Como en tantas otras ocasiones, un mísero error nos privó de llevarnos el gato al agua. Foto: Yahoo! Sports.

La nave miamense sigue tropezándose una y mil veces con la misma piedra. Ayer cayó 4-3 ante los Mets en el último juego de la serie, quedando cuatro partidos bajo .500 (67-71) y con prácticamente cero chances de optar incluso al segundo comodín.

Admitámoslo, gente: que los Marlins hayan estado jugando partidos con importancia en las postrimerías de la temporada fue un milagro que no esperaba nadie, en especial después de perder a José “Sawamura” Fernández. Pero la realidad es cruel y nos muestra que la principal diferencia entre un contendiente de verdad y los peces es que el primero no cede series contra rivales de división.

Ahora sólo nos queda darle duro a lo que resta del año y hacer de spoiler. Será interesante ver a qué equipo le arruinamos de la forma más cruel sus chances de postemporada.